SORTEO CVNE 140 aniversario

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Las condiciones para el sorteo del 140 aniversario CVNE son las siguientes:

 


PARA PARTICIPAR:

- 1 - Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/bodega.cvne/

- 2 - Comenta etiquetando a 3 personas con las que brindarás con CVNE.

- 3 - Dale a "Me gusta" y comparte la publicación en tu biografía.

- Puedes participar desde el día 25 de marzo al 7 de abril (23:59), ambos incluídos.

 

 

CONDICIONES DEL SORTEO:

- Se sorteará un fantástico pack de 2 Magnum entre todos los participantes.

- El sorteo incluye el envío del regalo a Península Ibérica y Baleares. En caso de ser otro destino el ganador del sorteo correrá con los gastos del envío.

- Bases del mismo en #EasyPromos: http://bit.ly/FBsorteo

Las chuletillas saben mejor en Rioja. ¿Sabes por qué?

chuletas retocada y recortada v2

Es un plato típico que todos hemos probado, pero ¿conoces la receta riojana?

Durante el invierno se lleva a cabo un trabajo en las viñas riojanas que afecta plenamente a la gastronomía local y que siempre encandila a quien lo prueba. Las chuletillas no saben igual en todas partes y en la Rioja son famosas por esta curiosidad.

En invierno los viticultores como CVNE podan sus viñedos con el fin de limitar su crecimiento natural y mejorar el rendimiento y la calidad de las uvas de la cosecha siguiente. Ese trabajo sucede en esta época, mientras el frío y las posibles nieves cuidan la viña protegiéndola de posibles enfermedades. En su estado natural, la vid es una liana trepadora cuyas ramas, llamadas "sarmientos", pueden alcanzar hasta los 30 metros de longitud. La función principal de la poda es la búsqueda de calidad, pues cuanto más cortos sean esos sarmientos se producirán menos racimos, pero de mayor grosor y calidad. La poda ayuda a la maduración correcta de las uvas.

Más allá de la poda y las ventajas para el viticultor, esos sarmientos cortados servirán para la receta que nos ocupa. Se recogerán para encender un fuego donde se asarán las chuletillas. Las brasas de los sarmientos aportan un aroma muy especial que marca la diferencia frente a otras recetas. Es fundamental contar con una buena materia prima, pero si de verdad quieres sentir la esencia riojana deberías probar a asarlas con sarmientos en vez de carbón u otros productos.

Quien ha probado las chuletillas al sarmiento, lo sabe. Y si cerca de casa no tienes esa opción, es una excusa perfecta para escaparte un fin de semana a La Rioja y probar este manjar regado con un buen vino de CVNE.

La suerte de contar con esas dos cosas unidas (chuletillas y buen vino) la tienes al alcance de tu mano. Reserva una visita a una bodega centenaria como CVNE y pide mesa en su restaurante para darte el gustazo. ¡Incluso en CVNE te permitimos ver cómo se hacen!

Maridaje recomendado: Cune Reserva (elegancia y suavidad de fruta madura que contrasta con el sabor de la carne).

 

--- Visita la bodega.

--- Reserva tu mesa para comer chuletillas en CVNE.

--- Elige el vino y haz la receta donde tú quieras.

 

 

 

 

 

 


¿Qué son los famosos taninos?

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¿Qué son los famosos taninos?

Hoy resolvemos esa eterna duda sobre eso de lo que hablan los entendidos (y no tan entendidos) sobre el vino.

"Este vino tiene mucho tanino", "Se percibe un tanino sedoso", "Qué tanino tan elegante". Pero, ¿Qué son los taninos? ¿Cómo identificarlos? ¿Qué aportan? ¿Son buenos?

 

Primero, una breve descripción:

El tanino es un componente químico que se encuentra naturalmente en plantas, semillas, madera y pieles de frutas. Casi el 50% del peso de una hoja seca es tanino. Es técnicamente una subdivisión del polifenol, pero no necesitamos entrar en tanto tecnicismo.

 

¿Por qué se encuentran en el vino?

Dado que los taninos forman parte de hojas, pieles de fruta, semillas y madera, estos taninos se transfieren naturalmente al vino en el momento de su elaboración. Mayormente se adquiere por las pieles, pero también por el raspón (tallo) de los racimos en contacto con el zumo resultante. En el caso de los vinos tintos, ya que pasan más tiempo en contacto con las pieles, suelen ser más tánicos, mientras que en los blancos no suele ser tan común. Pero también es posible adquirir taninos en un segundo paso de la elaboración: la fermentación o el envejecimiento en barrica, ya que la madera también aporta taninos al vino.

 

¿Qué le aporta al vino?

Añade amargor, astringencia y complejidad al sabor. Suele ser un elemento que de textura que provoca una sensación áspera.

 

¿Cómo identificarlo?

No te guíes por la vista, los taninos no se ven. Si tomas té (sin azúcar) habrás notado una sensación amarga y astringente en la lengua y tal vez el paladar. Eso es el tanino disuelto en agua. En el caso del vino hay un método muy sencillo para identificar si tiene mucho o poco tanino. Al probar un poco de vino, conviene enjuagarse suavemente la boca u oxigenarla con una leve entrada de aire para que, al tragar (o escupir en caso de ser una cata profesional), quede esa sensación aumentada y poder examinar la sensación tánica que nos deja en lengua, paladar y encías. Recuerda que esto es sólo para analizar el vino.

 

¿Son buenos los taninos?

Hemos descrito la sensación como astringente, amarga y áspera, por lo que podría parecer que se trata de un elemento indeseable. Sin embargo, nada más lejos. Los vinos elaborados con variedades de uvas que contienen mucho tanino no son por ello uvas de peor calidad, en el mundo del vino la tipicidad de un estilo es algo interesante y muy apreciado. Se tiende a pensar que la mayor expresión de su naturaleza es símbolo de calidad. Hay variedades que casi no aportan taninos y tampoco esta cualidad hace de los vinos mejores o peores productos. La clave está en saber qué se quiere conseguir. Tomemos por ejemplo el tempranillo, una variedad con una cantidad media de taninos. Si elaboramos un vino con mucho color, seguramente obtenga más taninos de las pieles tintas. Ese tanino igualmente se puede ver afectado por el clima al que ha sido sometido el viñedo durante el ciclo vegetativo. Un vino joven de tempranillo, si además ha estado en contacto con los raspones, mantendrá esos taninos muy potentes durante unos meses y luego irán suavizándose en su intensidad, al igual que sus aromas y sabores a frutas. Si se elabora un vino de mayor recorrido, como un Reserva, querremos que esos taninos sean suficientemente intensos como para aguantar el paso del tiempo que requiere para envejecer en barrica y en botella antes de salir al mercado. Normalmente, el paso por barrica complementa sabores y taninos provenientes del vino, pero dependerá del tipo de barrica que usemos para este objetivo.
Pero no nos liemos. ¿Podemos decir entonces que los taninos son buenos o malos? Como la mayoría de los elementos de un vino, en exceso pueden ser un fastidio. Si un vino sólo nos provoca astringencia, amargor y nos deja la boca como una lija, no será agradable. Por el contrario, si el vino pasa tan suave que no apreciamos sus matices y además no tiene elementos suficientes para perdurar en el tiempo y evolucionar positivamente, diremos que el vino no goza de la complejidad buscada.

No hay una respuesta clara hasta probar el vino, ya que las opiniones son siempre diversas. Lo que sí tenemos claro es que los taninos son naturales, propios del vino y muy interesantes, pero deben desaparecer pronto de la boca y dejar una sensación final agradable y suave. Por eso oímos decir en ocasiones "oh, qué tanino tan sedoso" o "tiene unos taninos muy elegantes".

 

* Curiosidad: ¿Tienen los taninos efectos saludables?

Sobre este tema siempre hay especulaciones y estudios sin conclusiones 100% fiables, por eso conviene aclarar que los taninos sí provocan una acción antioxidante, lo que está íntimamente relacionado con la prevención de enfermedades degenerativas. Varias publicaciones afirman que una dieta rica en taninos ayuda a prevenir la diarrea porque desinflama la mucosa intestinal y disminuye el llamado "colesterol malo". A nosotros nos parece suficiente excusa para brindar con una copa de vino y disfrutar de un rato agrabable, ya se hable de taninos o de las próximas vacaciones.

Salud!

 

 

 

Cómo conservar el vino una vez abierto.

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En muchas ocasiones abrimos una botella de vino y nos tomamos una o dos copas. También hemos leído que el vino, una vez abierto, se puede echar a perder. ¿Qué podemos hacer para evitarlo? ¿Hay alguna solución?

Lo primero es tener en cuenta el tipo de vino que es y con ello tomar las medidas oportunas para que se conserve en buenas condiciones. Aclaremos varios conceptos:

- ¿Qué le pasa al vino cuando se abre la botella?

Al descorchar un vino el oxígeno entra en la botella y comienza un proceso natural de oxidación. Esta reacción química hace que el vino pierda aroma, sabor y calidad. Por eso mismo siempre se recomienda cerrar la botella lo antes posible y no dejarla abierta. Volver a poner el corcho ayudará, pero no evitará el proceso de oxidación, que ya ha comenzado. 

- ¿Cuánto tiempo puedo guardar una botella abierta?

Lo más recomendable es no guardarla, sino disfrutarla al abrirla siempre que se consuma con moderación. Sin embargo, los no expertos no notarán grandes diferencias en un vino abierto del día anterior (o incluso varios días, en buenas condiciones). En el caso de los blancos y rosados, al guardarse y tomarse más fríos, notaremos menos la diferencia pasados unos días. En el caso de los tintos, sobre todo de crianza y reserva, se trata de vinos ya maduros con una vida mayor, por lo que serán más sensibles al paso del tiempo. No hay una cantidad de horas ni de días en los que sepamos con certeza que un vino se echa a perder, sin embargo sí sabemos que cuanto menor es el tiempo que pase abierta la botella, mejor. Siempre y cuando se guarde bien.

- ¿Cómo debo guardar el vino una vez abierto?

Antes de abrir la botella, una recomendación. Hay ocasiones en las que queremos catar un vino o simplemente disfrutar de una copa y sabemos que no nos beberemos la botella. Para esos momentos puntuales hay una herramienta de enorme utilidad. Se trata de una aguja que, mediante presión por gas, permite sacar el vino suficiente para una copa sin descorchar la botella ni que el vino en su interior se oxide. Como no todos disponemos de esta herramienta en casa, te ofrecemos otros consejos.

1. Vuelve a tapar la botella una vez abierta. Las llamadas "bombas de vacío" son elementos muy asequibles que extraen el oxígeno.

2. Intenta mantener el vino a una temperatura baja (guarda el vino en la nevera o cava) y fuera del alcance de la luz.

3. Mantén la botella en vertical para que la cantidad de vino en contacto con el oxígeno sea la menor posible.

4. Si queda poca cantidad de vino es recomendable pasarlo a una botella más pequeña donde haya menos oxígeno y cierre herméticamente.

¿Y que hay del rumor de colocar una cuchara sobre la botella de cava para evitar que se escapen las burbujas? Los rumores son eso, rumores. En este caso un bulo muy extendido que no ayudará a la conservación del cava.

En resumen:

El vino abierto no debe guardarse mucho tiempo, aunque hay maneras de poder degustarlo a lo largo de la semana. Eso sí, cuando el vino es sabroso y tenemos un buen rato en compañía o para nosotros mismos, te recomendamos vivir el momento y disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Esos detalles son los que merecen la pena.

Elige tu vino en nuestra tienda online.

 

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