Recuerdo de Paul Bocuse, un enamorado de CVNE.

Paul Bocuse y Juan Mari Arzak rodeando a Manuel Llano Gorostiza

El pasado 20 de enero nos dejaba Paul Bocuse, "la encarnación de la gastronomía francesa", tal y como lo calificó el propio presidente galo, Emmanuel Macron.

A sus 91 años, el que fuera gran pionero de la "nouvelle cuisine" había dejado muchos momentos dignos de mención y recuerdo. Su renovación de la cocina clásica en presentaciones de mayor énfasis, platos más ligeros y máxima atención a los detalles dieron un vuelco a la gastronomía francesa e internacional. Su historia está plagada de premios, condecoraciones y medallas, pero son las sensaciones que nos regaló las que más brillarán en la memoria.

Paul Bocuse nació en una familia de Lyon de varias generaciones de cocineros, pero su formación no sólo fue entre fogones. Aunque muy joven comenzara su andadura en la cocina, a los 18 años se alistó voluntariamente en el ejército, etapa que le reportaría varias experiencias y dos marcas inconfundibles en su personalidad: un gallo tatuado en su hombro izquierdo como símbolo patriótico y una máxima que mostraba fielmente su esfuerzo y dedicación: "Trabajar como si fuera a vivir cien años y vivir como si fuera a morir mañana".

Toda la gastronomía internacional se hizo eco de sus pasos y revolucionó el formato en que, principalmente Europa, presenta los platos que comemos hoy en día. Su paso por diferentes regiones dejó huella en aquellos que compartieron experiencias junto a él y algunos de los nombres remarcables de la actualidad gastronómica clavaron sus ojos en su figura, como es el caso de Juan Mari Arzak. Éste se acercó a nuestra bodega en 1979 para conmemorar el centenario de la marca CVNE y cocinó riquísimos platos que deleitaron a los asistentes. Juan Mari Arzak tuvo el placer de participar como intérprete entre el mismísimo Paul Bocuse y las brigadas de cocina que sirvieron el menú de tan suntuoso festín.

Paul Bocuse emplatando en el comedor de CVNE

CVNE había traído al cocinero mejor valorado mundialmente para la celebración y contaba con la grandísima ayuda de Arzak, a quien el propio Bocuse definió como "el primer cocinero español". También diseñó exclusivamente el comedor y la cocina que albergaría el evento para la perfecta realización de sus platos. Pero el paso de Bocuse por CVNE no se quedó en una simple anédota. No fue un menú cotidiano. Su estancia en nuestra casa fue, como suele ser habitual, una experiencia plagada de matices. Se enamoró de la cocina riojana, siendo el primer personaje internacional en publicitar de ese modo la riqueza local, probó el guiso más conocido de la cocinera de CVNE, Pilar Grandíval, y surgió un momento muy cómico: Paul Bocuse dijo que los anfitriones estaban locos al invitarle a él teniendo una cocinera que preparase tan rico manjar. Se refería a sus conocidas "patatas a la riojana" y Bocuse las disfrutó enormemente. Del mismo modo alabó los vinos que se elaboraban en la zona con especial mención a su favorito: Imperial Gran Reserva.

Pilar Grandíval fue famosa cocinera de CVNE.

Hoy recordamos su vida y celebramos su profesión. Lamentamos su pérdida y nos hacemos cargo de esa máxima con la que miraremos esperanzados al futuro.

En CVNE seguiremos su consejo y seguiremos esforzándonos en elaborar nuestros vinos "como si fuéramos a disfrutarlos cien años".

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